Recorriendo Latinoamérica Marina

Viajera, bloggera, escritora, milpolar y feliz; así es Marina

Con Marina sufro el síndrome del folio en blanco. La conozco desde hace un tiempo, hemos compartido muchos momentos, pero no sé cómo empezar a describirla. Si empezara por contar la verdad quizá la tomaríais por “loca”.

Su forma de actuar y ver la vida es envidiable. Siempre hace lo que su corazón le dicta. Y gracias a tener la valentía de actuar sin ataduras y prejuicios, a día de hoy tiene un currículum viajero alucinante.

Su última aventura comenzó hace 10 meses en Latinoamérica. Su “plan” -con Marina esta palabra no existe- era regresar a España, a su Madrid natal, para pasar la Navidad en familia. No obstante, su instinto no se lo permitió. Celebró la Nochevieja en Cusco y ha encontrado su casa en Perú, Bolivia, Ecuador…

– ¿Cómo es Marina? 

La cara es el espejo del alma
La cara es el espejo del alma

Diría que la palabra para definirme es milpolar. Puedo ser tan versátil y cambiar tanto que hay veces que incluso me sorprendo a mí misma. Por supuesto eso se ha traducido en mi manera de viajar y escribir.

– ¿La parte buena de la milpolaridad?

Adaptarme a casi cualquier situación que se me presente.

– ¿Y la mala?

Cambio de opinión y planes de un momento a otro.

– ¿Ahora dónde estás?

En la casa de las poetas en Buenos Aires, a quienes conocí virtualmente a través del taller de escritura de viajes que imparto con Magalí Vidoz. Me quedaré por aquí un tiempo antes de continuar al norte.

– ¿De nuevo hacía el norte? 

Sí, no tengo un punto A ni B, no me importa ir en círculos. Me he dado cuenta de que lo importante no es el lugar a donde vayas, sino la intención y el camino.

– Viajas con tu amiga Adriana y sin dinero, ¿cómo lo hacéis? 

Puesto ambulante de poesía y flores
Puesto ambulante de poesía y flores

Lo más bonito que he aprendido en el viaje es que: “cuando se acaba el dinero empieza la magia”. Esto me lo dijo un viajero en una comuna anarquista en Humahuaca, en el Jujuy argentino. Él y su amigo viajaban en bicicleta, pidiendo pan viejo o verduras y durmiendo al aire libre o en casa de alguien. Me lo tomé al pie de la letra, así que imprimí unos libros en la comuna y desde entonces vendemos libros y flores en los lugares que visitamos.

También reciclamos comida, viajamos a dedo, dormimos en casas de viajeros y de amigos que hacemos por el camino. De hecho, cuando uno se libera de ciertos prejuicios, como que sin dinero no se pude viajar, todo se vuelve mucho más fácil y la mirada se entrena para descubrir sorpresas y oportunidades.

– Hablando de dormir, ¿los chicos latinos guapos? 10 meses son muchos, supongo que algún ligue habrás tenido ¿Algo qué contar?

La ruta te hace conocer gente maravillosa y es inevitable que muchas veces surjan conexiones más allá de una conversación.

– ¿Nos vas a dejar con la intriga? Para saberlo tendrás que venir a sacármelo al otro lado del mundo.

Cruzaron a pie la frontera de Ecuador
Cruzaron a pie la frontera de Ecuador

– Hasta ahora, ¿qué países habéis visitado? 

De Colombia a Argentina, pasando por Ecuador, Perú, Bolivia y una escapada minúscula a Brasil.

– ¿Cuál es el que más te ha sorprendido?

Podría decirte que Colombia porque fue la primera mirada al continente sudamericano, pero también las cumbres de los volcanes ecuatorianos me dejaron boquiabierta. Aunque diría que más que un país, elegiría un paisaje, el de montaña. De hecho el libro que autopubliqué hace unos meses tiene mucho que ver con la montaña y con la relación que se puede gestar entre el ser humano y los elementos naturales.

Con la familia de acogida en Manilaz
Con la familia de acogida en Maltería (Colombia)

– ¿En dónde os habéis detenido más tiempo?

A partir del tercer o cuarto mes de viaje, el cuerpo encuentra su ritmo de movimiento. Ahora me estoy quedando cosa de 15 días o un mes por lugar. Porque al final lo que me llevo es sentir que los lugares de verdad pudieron atravesarme y yo a ellos, y que no pasé sin llevarme una huella y dejar otra.

Sin embargo una de las paradas más bonitas que hicimos ocurrió al principio del viaje, cerca de una ciudad colombiana llamada Maltería. Allí nos acogió una familia de artistas y estuvimos una semana creando, pintando, escribiendo, cocinando y sobre todo conociéndolos a ellos.

Casa anarquista
Casa anarquista en Argentina

– Nos gustan las anécdotas… 

Otro de los lugares donde más tiempo pasamos fue en la casa anarquista de Humahuaca. Cuando me marché de allí, donde se vive en un ambiente de consumo mínimo, y fui a Buenos Aires, me sentí salvaje. Vi la ciudad como un monstruo enorme y capitalista que a un tiempo me excitaba y horrorizaba.

– ¿Cuál es el grado de locura que hay que tener para dejarte llevar y viajar como lo haces tu?

No tanta. Una ves uno entiende que aquello de “la vida es corta” es cierto, encuentra el valor para hacer lo que a uno más le guste. Un chamán nos dijo que tenía que seducir todos los días a la muerte para que le dejara quedarse en este mundo. Además lo que cuenta es el ahora. Cuando se aprende a vivir en el más puro presente ya no hay vuelta atrás: uno para dejarse de lado a sí mismo y se pone manos a la obra con aquello que le hace más feliz.

– ¿Tiene fecha de caducidad el viaje?

Voy a viajar hasta que el cuerpo pida que pare. De momento no tengo planes de parar. Llevo sólo 15 días en Buenos Aires y ya he empezado a soñar otra vez con hacer mochilas, lo que creo que la ruta me llama. Así que allá voy.

Para conocer más de Marina Hernández entra en su blog de viajes y poesía Hey Hey World 

Miryam Tejada 

Autora

¡Hola! Soy Miryam periodista digital, blogger y creativa. Trabajo en EscapadaRural.com, me gusta la gastronomía, soy del Eibar, no pierdo la sonrisa y pertenezco a Barcelona Travel Bloggers. Mi pasión es viajar, así que si buscas recomendaciones, consejos, destinos y un poco de humor este es tu sitio. ¡Bienvenid@s!

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12 comentarios sobre “Viajera, bloggera, escritora, milpolar y feliz; así es Marina

  1. Me encanta esta loca. De verdad, admirable su viaje y su actitud ante la vida. Muy buena la entrevista, la entrevistadora y la entrevistada. Marina, toda la suerte del mundo en tu viaje. Me das mucha envidia, ojalá yo también tuviera ese valor de irme sin nada 🙂

    Un besazo para las 2

    • Por un lado estoy contigo Laura, Marina tiene una vitalidad y una valentía ante la vida admirable. Pero por otro lado no estoy de acuerdo, tu también tienes ese valor para irte sin nada -quizá está oculto, pero está- Besos guapa

  2. ¡Qué pasada! Me ha encantado la entrevista de Marina. Y estoy con Laura, envidia sana porque jamás tendría el valor de dejarme llevar de esa forma.
    Me encantan las entrevistas que aportan cosas nuevas. Y esta desde luego te remueve un poquito en la forma de ver las cosas.
    ¡Un saludo!

    • Yo por eso le tengo envidia sana, porque no sé si sería capaz de dejarme llevar de esa forma. Estaría bien ¿verdad? Quizá algún día llegue el momento 😉 Saludos Rebeca y gracias por el comentario

    • ¿Ya tenías fichado el curso? Me alegro!!! Son dos chicas que aman lo que hacen y le ponen mucho cariño y cercanía, así que te animo a realizar otro curso. Saludos y ya me contarás qué tal te va 🙂 Saludos

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