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De visita por los pueblos de Islandia

Los pueblos de Islandia están formados por: una granja con cientos de ovejas, dos casas súper monas (imagino que sus habitantes serán familia) y una cascada como telón de fondo. Un marco incomparable para desconectar de la rutina y deleitarse con la naturaleza más salvaje.

Sin embargo, ¿quién es la valiente que viviría ahí? Son núcleos urbanos de cuatro casas, literalmente. Y es que Islandia no es un país especialmente poblado, pues son unos 300.000 habitantes y la mayoría de la población se concentra en la zona suroeste de la isla (junto a la capital).

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No hay panaderías, ni apenas cementerios e iglesias (fue lo que más nos llamó la atención, ya que en España primero se construye la iglesia y después se asientan las vecinas), las gasolineras las encuentras cada X kilómetros, el cartero pasará una vez por semana y las niñas para ir al colegio ¿cómo lo hacen? Nos cruzamos con un autobús escolar, así que suponemos que saldrá hiper temprano y seguirá una ruta por los municipios más aislados.

Me imagino que las islandesas le tendrán cogido el punto a la situación y se arreglarán a las mil maravillas. No les faltará de nada. Caras de aburrimiento no les noté, por lo que me tumbarían este post con la primera frase que pronunciasen.

No todo son cascadas en Islandia

En nuestro viaje a Islandia no sólo quisimos deleitarnos con el paisaje que mayoritariamente reina en el país. Quisimos acercarnos a alguno de los pueblos más relevantes y conocer de cerca su cultura, tradición e historia.

Lo más llamativo fue descubrir que las islandesas son bastante más mediterráneas de lo que imaginamos. Sí que es cierto que la influencia nórdica está presente, pero se dejan llevar y eso convierte a la sociedad islandesa en una combinación perfecta. Sobre todo, en la capital, en Reykiavik. Salimos a cenar a las 21:00 horas y los bares y calles estaban a rebosar. Había un gentío que animaba a no irse para casa 😉 ¡Fiestaaaa!

Pueblos de Islandia 

Akranes, uno de los pueblos de Islandia verdaderamente pesqueros

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Faro de Akranes

Junto a Reikiavik podrás visitar algunas de las ciudades más destacadas de Islandia. En ese extremo suroeste de la isla se encuentran Keflavik, Kópavogur o Akranes. Este último municipio es muy significativo en el país, ya que fue el primer puerto pesquero de Islandia.

En Akranes el guiño a la pesca no falta. Es la principal actividades entre sus habitantes y vecinos aledaños. No obstante, la industria también tiene un peso importante en la economía local. Verás grandes fábricas, estampa “rara” en comparación con la naturaleza salvaje de toda la isla.

La visita de rigor en Akranes es el viejo faro. Está abierto al público y puedes acceder, mediante unas escaleras en forma de caracol, hasta el último piso ¡Desde ahí tendrás unas panorámicas de campeonato! Para subir sólo tienes que entregar al farero la voluntad.

En esta misma localidad, también, puedes visitar el Área Museo en Garðar. Un museo etnológico que muestra la historia y cultura del lugar a través de casas antiguas y objetos tradicionales. Cuando fuimos estaba cerrado, pero pudimos disfrutar del entorno y hacernos una idea desde fuera.

Además, sí viajas a Islandia en verano puedes darte un chapuzón – actividad sólo apta para valientes- en la playa de Akranes, Langisandur. Es la favorita de las islandesas.

Akureyri, la ciudad del norte de Islandia

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Entrada de Akureyri

Dar la vuelta a la isla, por la carretera circular Nº1, nos facilitó toparnos con ciudades tan relevantes como Akureyri. Una ciudad protegida por un fiordo, abrigada por altas montañas y rodeada por el río Glerá. Precisamente, las aguas libres del río Glerá y su cercanía al mar han jugado un importante rol en la historia del país.

Además, Akureyri es el cuarto centro urbano de Islandia. Se aprecia por el movimiento comercial y social que a las 19:00 horas mostraba la ciudad.

A mí Akureyri me encantó, y eso que no es nada del otro mundo. Sin embargo, una ciudad que en sus semáforos plasma el color rojo en forma de corazón ya me ha ganado. Por favor, es un detalle precioso. ¡Qué se invierta más en ciudades cuquis! Seguro que todas seremos más amables y transmitiremos una bonita sonrisa 🙂

Visita a las playas de arena negra de Vík

El pueblo de Vík en Islandia, situado al sur del país, es una parada segura. Por mucho que no hayas oído hablar de él o no lo tengas anotado en tu ruta viajera caerás rendida a sus pies. Y no precisamente por el pueblo en sí, tiene cuatro casas y una iglesia preciosa, sino por sus playas de arena negra y los acantilados de Dyrhólaey.

Pisar la arena negra, arena volcánica, es obligatorio. Además de dibujar con un palo chorradas, hacer tonterías y quedarte embobada frente a la fuerza del Atlántico Norte.

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Playas de Vík vistas desde los acantilados de Dyrholaey

En la costa de Vík, precisamente, se encuentran los Reynisdrangur. Tres rocas monolíticas –según las islandesas son trolls convertidos en pedruscos tras ver la luz del sol- de unos 66 metros de altura. Emergieron de las profundidades por la erosión del fuerte oleaje.

Restaurantes en Vík:

Si tu visita a Vík coincide con la hora de la comida te recomiendo el restaurante Sudur (significa nariz en euskera). Es un sitio coqueto, nos atendieron de maravilla, hay wifi gratis y la comida está buenísima. Probamos una sopa de verduras, para entrar en calor, que nos supo a gloria 😉

*Curiosidades de Vík: es el municipio que queda más al sur de Islandia y el más lluvioso del país.

Keykholt, pueblo de Islandia afamado por la cascada de Hraunfossar 

A toda islandesa que le preguntes por el pueblo de Keykholt lo conoce, ya que es el lugar de nacimiento del historiador Snorri Sturluson. El resto de mortales lo podemos conocer por la enorme actividad geotérmica que alberga la zona. Según avanzas por la carretera ves riachuelos que llevan agua caliente y que emanan vapor (estampa similar a una peli de suspense, pero con olor a huevo podrido).

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Keykholt, zona geotérmica de Islandia

En realidad en Reykholt paramos porque íbamos camino de las cascadas de Hraunfossar. El pueblo en sí es enano, tranquilo y muy coqueto. La iglesia que se ve a kilómetros de distancia es lo más significativo, junto con el estanque termal donde se bañaba el historiados Snorri.

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En el pueblo hay dos iglesias, y esta sería la pequeña. Merece ser visita por dentro.

Selfoss pueblo, no Selfoss cascada

Al entrar a Selfoss sentí que estaba en un pueblo de verdad. Sentí la civilización: rotondas, calles anchas, restaurantes, hoteles, supermercados… Parece broma lo que narro, pero es un cambio “brusco” pasar de paisajes de naturaleza salvaje a pueblos habitados y “grandes”.

Nuestra estancia en Selfoss fue breve, pues me confundí con Selfoss pueblo y Selfoss cascada. ¡Lo reconozco, no voy a mentir! Yo lo cuento todo 😉 La localidad está al sur de Islandia y la cascada al norte, entre ambas cosas hay casi 600 kilómetros de distancia.

Subsanamos el error técnico en la oficina de turismo preguntando por los atractivos turísticos que podíamos visitar de camino a la siguiente parada que teníamos prevista.

Hofn, el único estuario navegable de Islandia

A pesar de ser pequeño, también tiene cuatro casas, Hofn es el segundo puerto pesquero más grande del sureste de Islandia. Así que, el buen pescado y el marisco fresco en los restaurantes locales están asegurados.

Quizá, en tu ruta por Islandia, Hofn se convierta en un perfecto campamento base, pues está a escasos kilómetros de afamado glaciar Vatnajökull y el lago glaciar Jökulsárlón.

*En Hofn únicamente hicimos una parada técnica para comer y dimos una vuelta en coche por el pueblo. Por cierto, comimos en el supermercado NETTO, donde podrás encontrar plancha para calentar bocadillos, por ejemplo, y microondas. Es un buen reclamo para comer barato. 

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Egilsstadir, la puerta de los fiordos del Este de Islandia

Buenooooo… no me enamoró (menos mal que le dedicamos, únicamente, la hora de la cena). Considero que es una ciudad preparada para el tercer sector o, por lo menos, eso transmite. Hoteles, gasolineras, supermercados, restaurantes, etc abundan. Incluso tiene un pequeño aeropuerto.

¿Lo bueno? Egilsstadir es la puerta de entrada a los tres fiordos principales del este: Vopnafjörður, Reyðarfjörður y Seyðisfjörður. Y sus alrededores también son una estupenda opción. Tienes la posibilidad de visitar la cascada de Hengifoss y la de Fardagafoss. O para las montañeras (yo no lo visité) ascender al pico Snæfell de más de 1800 metros.

Eso sí, a partir de esta localidad o llegando a ella, el paisaje de Islandia cambia por completo, ya que Egilsstadir se encuentra en la zona arbolada más grande del país (árboles plantados por el ser humano).


Y hasta aquí puedo leer sobre los pueblos de Islandia. El país, por supuesto, consta de más localidades donde hacer parada y dedicarles parte de tu tiempo. Si tienes algún pueblo que recomendarme, ¡hazlo! Estaré encantada de compartir impresiones.

Autora

¡Hola! Soy Miryam periodista digital, blogger y creativa. Trabajo en EscapadaRural.com, me gusta la gastronomía, soy del Eibar, no pierdo la sonrisa y pertenezco a Barcelona Travel Bloggers. Mi pasión es viajar, así que si buscas recomendaciones, consejos, destinos y un poco de humor este es tu sitio. ¡Bienvenid@s!

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