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¡No olvides viajar asegurada! Y si sucede algo…

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Cuando ya tienes los billetes de avión comprados, esos que te han costado dos duros para irte a la otra punta del mundo, es cuando comienzas con la verdadera organización del viaje. Hoteles, coche de alquiler, restaurantes, maleta, botiquín… La lista empieza a engordar, así como los gastos, y siempre retumba en tu mente la pregunta: ¿se me estará olvidando algo?

“Un, dos, tres responda otra vez: el seguro de viaje”. Sé que pensarás que soy una aguafiestas, pero es necesario. Siempre pensamos que a nosotras no nos va a pasar nada y, quizá, termina pasando. *Aii, que mayor me estoy haciendo ya…

Y créeme sé de lo que hablo, pues mi ambiente viajero lo ha sufrido en sus propias carnes. Ahora nos reímos, ya que a toro pasado todo se sabe.

Un viaje, una historia con final ¿?

Maialen, enfermera (23 años)

La primera vez que viajaba en solitario al extranjero, a Tailandia.

Terminó la carrera de enfermería y se enfundó la mochila para recorrer, en tres meses, el sudeste asiático. Un plan más que atractivo para olvidarse de los terribles apuntes y la biblioteca. ¿Su mayor miedo? Enfrentarse a la soledad, pues nunca había viajado en solitario.

Tras un mes de viaje comenzó su andadura por el Norte de Tailandia. Para visitar sus pueblitos decidió alquilar una moto (todo el mundo va en moto por Tailandia) y conocer los lugares más recónditos. Le habían avisado que las carreteras del norte, con tanta curva y sin asfaltar, para alguien inexperto eran un peligro. Pero hizo caso omiso y tuvo un accidente.

Barbilla abierta, codo con tres puntos y la pierna derecha destrozada. El propietario del alojamiento en el que estaba hospedada se comportó estupendamente con ella, pero lo que realmente necesitaba era viajar hasta Chiang Mai y realizar las curas diarias ahí. Al fin al cabo es el mejor de la zona norte.

Esto supuso traslado en ambulancia, asistencia médica todos los días, muletas, etc. Además de estar unos diez días en la misma ciudad y sola.

Elena, profesora de secundaria (47 años)

La ilusión de su vida, viajar a Nueva York, por fin se vio hecha realidad.

Maletas preparadas, toda la documentación en regla y las emociones a flor de piel, así embarco Elena rumbo a la ciudad que nunca duerme. Tras varios días de aclimatación, ajetreo de rascacielos, taxis y tiendas sucedió lo nunca imaginado: tropezó/metió la pierna en una alcantarilla “suelta” y se rompió la tibia.

Pasado el disgustazo y la desilusión, tocó hacer cuentas. El seguro de viaje que había contratado no cubría apenas nada. Hay que preguntar a la aseguradora lo que se está contratando, de lo contrario no sirve de nada. Tuvo que abonar las dos noches de hospital, la escayola, las radiografías, los medicamentos y un largo etcétera que nunca me llegó a contar por la angustia con la que había vuelto.

*Ambas historias son reales.

Mejor prevenir que curar

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Comienza el viaje con buen pie

Los accidentes suceden y los imprevistos también, así que no te hagas la remolona y encuentra el seguro de viaje que más se adapte a tus necesidades. Además, entre tú y yo, no pienses que son carísimos porque no lo son. Yo le dedico una baja partida presupuestaria del total de gastos y tan satisfecha que viajo. De hecho, con Zurich tienes seguros desde 3 euros al día para viajar a destinos europeos y desde 5 euros al día para el resto del mundo. Véase Jordania.

Ah, y se me olvidaba. Cuando viajes al lado de casa, es decir, a destinos nacionales también asegúrate. Sé que es más sencillo arreglárselas, pues todo el mundo habla tu idioma, tienes a tus familiares cerca y la sanidad la tienes cubierta, pero no te descuides mucho.

¿Cómo contratar el seguro de viaje? Fácil, rápido y para toda la familia

Normalmente, las compañías de seguros de viajes como Zurich te preguntan por tu edad, el destino al que viajas, la ruta que harás y las actividades deportivas “de riesgo” que pretendes practicar (si así lo deseas). Analizan tu perfil viajero y et voilà te ofrecen una cobertura de viaje a medida para que comiences una nueva aventura sin preocupaciones.

Por ejemplo, Seguros de Viaje Zurich dispone de 4 modalidades de seguros en función de tu edad y de tus necesidades.

Estándar: para viajar en familia o sola, entre los 3 meses y los 65 años de edad. Básicamente, el que yo suelo seleccionar. Viajo con mi pareja, amigas o familia –dependiendo las circunstancias- y al no gustarme los deportes de riesgo, ni hacer largas travesía por la selva amazónica, me va bien.

Estudiante: para las jóvenes estudiantes con edades entre los 18 y los 25 años que estudian fuera de su ciudad. Es decir, perfecto para aquellas que se van de intercambio a otros países. Yo estuve de Erasmus en Italia y era una odisea ir al médico sin seguro. Todavía sé de alguno que debe 30 euros al médico de cabecera por una otitis de urgencia (fue sin seguro).

Sénior: cuando cumples los 65 la vida no termina. Es la edad perfecta para disfrutar de todo el tiempo del mundo y, por supuesto, para viajar 😉 ¿Quién se anima? El mundo es inmenso.

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Seguro de viaje para las esquiadoras

Esquí: no soy una fanática del esquí, pero conozco a gente enamorada de este deporte. Me parece perfecto que haya una cobertura específica para disfrutar de la nieve sin preocupaciones.

Eso sí, no contrates nada sin estar seguro. Pregunta toooodas las dudas que te surjan. Luego en tu destino y, quizá, con un idioma que no dominas verás que lío. No dejes nada en el tintero ¡Desahógate! ¿Qué sucede sí me tienen qué hospitalizar y estoy sola? ¿Y sí me pongo enferma y no puedo seguir con el viaje? ¿Sí soy yo la que provoca un accidente?…

Autora

¡Hola! Soy Miryam periodista digital, blogger y creativa. Trabajo en EscapadaRural.com, me gusta la gastronomía, soy del Eibar, no pierdo la sonrisa y pertenezco a Barcelona Travel Bloggers. Mi pasión es viajar, así que si buscas recomendaciones, consejos, destinos y un poco de humor este es tu sitio. ¡Bienvenid@s!

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