Tailandia_Bangkok_impresiones

La impasibilidad por Bangkok

Dicen que Bangkok lo odias o lo amas. Lo cierto es que a mí me dejó indiferente. A día de hoy no logro opinar nada coherente sobre la capital de Tailandia. Creo no estar disgustada con ella, pero no repetiría. Mis sentimientos son desordenados.

El primer contacto fue frío. La humedad con la que te recibe Bangkok, te roba las ganas de visitarla. Quizá el cansancio, el exceso de adrenalina y las horas de avión me pasaron factura. Aunque no hay excusas.

Asomé la cabeza para integrarme en la ciudad. En otra cultura que nunca había olido, oído, degustado, palpado, visto, y fue un intento fallido. No es cuestión de bonito o feo. Adjetivos que no puntualizan nada. Son pálpitos. Sensaciones que buscas con la mirada limpia.

El paseo en barca por uno de los mercados flotantes no me gustó. Nadie me obligó a realizarlo, lo decidí yo. Me sentía perdida, con un mapa en la mano, en una ciudad tan inmensa y lo acepté de buen agrado.

El contrapunto. El trajín de los coches, motos, tuk-tuks, puestos de comida callejeros, lluvias torrenciales, la aparente suciedad, las luces… me cautivaron. Observaba sin dar descanso a las retinas, pues los contrates me atraen. La diferenciación y el factor sorpresa son puntos débiles para la euforia y decepción.

Volví a esconder la cabeza

La realidad del relato es que no me importó la neutralidad que le mostré a Bangkok. No conozco la ciudad, ni si quiera sus principales atractivos turísticos. No vi nada de lo que las guías y blogs de viajes promocionan. Siempre trataba de buscar pretextos: “en un día y medio en Bangkok es imposible ver todo”, “el Palacio Real está lleno de gente”, “no llevamos la vestimenta adecuada para entrar”. Comentarios pasivos en una sonrisa a medio dibujar.

No hice por conocer Bangkok y no me arrepiento. De hecho, ni si quiera me afectó en la consecución de los días, del viaje. Cociné en Chiang Mai, visité multitud de templos y mercados, me bañé en las asombrosas playas de Koh Tao, alquilé moto, me di masajes tailandeses, hice snorkel. Disfruté de mis vacaciones en Tailandia sin sentir la presión de haber descuidado dos días en Bangkok.

Bangkok_impresiones_tailandia
Una de las calles más famosas de Bangkok,Khao San Road

Ni todo es blanco ni todo es negro

No recuerdo si la capital tailandesa era lo que me esperaba. Recuerdo el júbilo de la gente y sus palabras al anunciar que en mis vacaciones viajaría a Tailandia. Unas palabras confusas, gracias a la discrepancia de opiniones: “es un país que ya está muy masificado”, “la comida tailandesa está riquísima”, “no vayas a Pukhet que es muy turístico”, “las tailandesas son adorables”.

Ni todo es blanco ni todo es negro, hay intervalos. No castigo a Bangkok por mostrarse tal y como es. Ni a mi subconsciente por obviar imágenes que no sé si quiero recuperar.

Ni todo es blanco ni todo es negro, hay momentos.

Autora

¡Hola! Soy Miryam periodista digital, blogger y creativa. Trabajo en EscapadaRural.com, me gusta la gastronomía, soy del Eibar, no pierdo la sonrisa y pertenezco a Barcelona Travel Bloggers. Mi pasión es viajar, así que si buscas recomendaciones, consejos, destinos y un poco de humor este es tu sitio. ¡Bienvenid@s!

Follow Me:
TwitterFacebookYouTube

4 comentarios sobre “La impasibilidad por Bangkok

  1. Hola Miriam,
    no eres la única que ha abandonado Bangkok en su itinerario de viaje. Nosotras acabamos de volver (y es que esta vez he cambiado al Residente por una paciente) y el único día que estábamos, lo dedicamos a ver atracciones de los alrededores como el mercado de Mae Klong o el flotante de Amphawa. Ni el palacio real, ni Wat Pho ni Wat Arun.
    Tailandia en general es un país que genera un viaje distinto a cada uno que lo visita. Algunos te hablarán de sus maravillosas playas, mientras a mi me decepcionaron. Otros te dirán que los tailandeses sólo quieren robarte, y nos enamoramos de su sonrisa. Tantos viajeros, tantos viajes.

    • Totalmente de acuerdo contigo. De eso se trata viajar, de que cada uno tengo su opinión/percepción y haya diversidad de sentimientos. Gracias por compartir los tuyos.

      Saludos,

  2. Pues creo que Bangkok merece pasar unos días. Sí, la antigua “aldea de la ciruela silvestre” es una ciudad caótica, de mucho tráfico y ruido y gente y todo lo malo de las grandes urbes. Pero los trayectos por el río, en las lanchas públicas, varios de sus templos, tomarse una cerveza en la terraza, al borde del Chao Praya, del Oriental, el hotel mítico de Asia, son momentos gloriosos.

Deja un comentario