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“Te acostumbras a vivir con tiroteos en el Cerro de Montevideo”, fue la frase.

La frase que me taladró la cabeza e hizo que esta entrevista cobrara vida. 

La tranquilidad que me trasmitía Laura, ahondando y relatando su infancia y adolescencia en el Cerro, uno de los barrios más conflictivos de Montevideo, era admirable. Aunque lo que realmente asombra y/o espanta es la facilidad de adaptación del ser humano. Suceden tiroteos, robos, atracos… y, ya, es normal. Convives con ello, sabes lidiarlo, ¿y te habitúas?.

En ningún momento sintió reparo alguno en plasmar la realidad y echarse piedras sobre su propio tejado, país. “Lo importante es que el turista que viaje a Uruguay tenga en su poder toda la información posible de la zona y bajo su responsabilidad visite el Cerro de Montevideo, o no”, comentaba con una amplia sonrisa y con su más sincera conciencia.

Y es que de una conversación sin premeditación, de las que surgen, salió la pregunta: ¿Montevideo, en su totalidad, es una ciudad segura? ¿Barcelona lo es?, fue una de las respuestas. Puntos de vista europeos y latinoamericanos, irremediables, cuestiones varias… salieron a relucir hasta que llegó el órdago a la mesa: tráfico de armas y narcotráfico. Palabras mayores y situaciones alarmantes. “Mi familia y yo nos hemos tenido que tirar al piso a las doce de la noche debido a un tiroteo entre policías y gente del Cerro”, apuntaba Laura dubitativa, pues sus padres todavía residen en el barrio. Y es lo normal.

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1.- ¿Ahora que ya no vives en el Cerro no temes por tu familia?

Sí, yo tengo miedo y si fuese por mí no vivirían allí. Si hiciese falta les conseguiría yo una casa, pero sé que nunca se irían del barrio. Así que no me queda otra que pensar que estarán bien y que al saber que es lo que ahí sucede se sabrán defender. Quizá sea un método de auto convencimiento, pero no me queda otro remedio.

“El Cerro era un barrio de inmigrantes obreros, hasta que cerraron las fábricas más importantes y empezaron los conflictos” 

2.- ¿Y eso empeño?

Porque mi padre nació, vive y quiere morir allí. Vive del recuerdo de lo que fue el barrio, está orgulloso. Fue un barrio obrero de inmigrantes que daba trabajo en dos fábricas frigoríficas en una época en la que Uruguay estaba bien económicamente. Podríamos decir que era la Suiza Latinoamericana. Pero como todo en la vida, nunca nada es para siempre, las fábricas cerraron. Lo que supuso que infinidad de familias se quedasen sin trabajo. Esa situación provocó que muchos se marcharan del barrio y los que decidieron quedarse salieron adelante como pudieron.

En los años ochenta movieron a gente de una zona marginada al Cerro Norte –el Cerro está dividido en dos partes: Cerro Norte y Villa del Cerro-, pasó de ser un campo deshabitado a viviendas de bajo coste. Ahí empezó todo. De hecho, en el Cerro viven unas 300.000 personas, una gran parte de la población de Montevideo (en todo el país de Uruguay hay 3.300.000 habitantes).

3.- ¿Qué sucede si denuncias a la policía?

Nada, no van. Te toman el pelo. Desde diciembre ahora (junio 2017) la situación ha mejorado porque han puesto fuerzas armadas, de la rama militar, y tienen una mejor preparación.

Tampoco les “hacen nada a los malos” porque no se sabe donde están los límites y desde el Ministerio del Interior no quieren volver a las prácticas que se llevaron a cabo durante la dictadura y hay miedo de sobrepasarse con los delincuentes.

“La solución del cerro es una utopía. Ningún gobierno se va atreves a entrometerse en este conflicto”. 

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Constitución uruguaya

4.- Entonces, ¿cuál crees que es la solución o las medidas que se deberían tomar para terminar con los conflictos?

Yo creo que la solución es que el Ministerio del Interior tome medidas externas y que se pongan firmes con el narcotráfico.

Aunque aquí el mayor problema son los niños y sus padres, ya que les educan erróneamente. En el Cerro he visto, fui voluntaria un tiempo, como un padre disparaba a un perro delante de su hijo porque el animal no dejaba de ladrar.

Solucionar el conflicto que hay en el Cerro es una utopía. Ningún gobierno se va atrever a entrometerse en este conflicto que a ellos no les afecta.

5.- ¿Qué opinan de esta situación los vecinos del barrio?

Todos los que viven en el Cerro, y son trabajadores, piensan igual que yo.

6.- ¿Y el resto?

Está mal visto decir que has vivido o eres del Cerro, así que imagínate. De hecho, yo puedo quedarme, fácilmente, sin clientes si digo que soy del Cerro. Te cierra puertas porque el clasismo en Montevideo existe.

7.- ¿Has vivido alguna situación de clasismo en primera persona?

Te pongo un ejemplo. Yo conocí a una mujer popular de Montevideo, permíteme que no mencione ni su nombre, ni profesión, y todo bien. Trabajé con ella estupendamente, nos llevábamos genial, pero nunca me invitaba a sus eventos o fiestas personales. Cuando se enteró que me había mudado a uno de los barrios más cotizados de la capital la cosa cambió y ahora me invita a todo.

Vaya, qué casualidad ¿no?

Parece… Eso sí, si por ejemplo eres Natalia Oreiro, la artista más famosa de Uruguay que triunfó en Argentina, puedes gritar a los cuatro vientos que eres del Cerro. En ese caso no importa, lo primordial es que eres alguien popular. De hecho, Noelia hizo toda una campaña en medios para amar su barrio. Se fotografía en el Cerro y todo el mundo feliz.

En ese momento los conflictos se barren y se ocultan debajo de la alfombra. De esta forma, y por un delimitado tiempo, olvidamos todo. ¿Hipocresía?

“Tienes que ser Natalia Oreiro para decir que eres del cerro. De lo contrario, decir que has vivido en ese barrio te cierra puertas” 

8.- Tú te fuiste, ¿cuántos como tú?

De mí generación no queda nadie.

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Montevideo

9.- ¿Te da pena que tu barrio, donde naciste y te criaste, haya sufrido esta transformación? Te lo noto.

Nosotros luchamos por el Cerro y conservo muy bonitos recuerdos de la época del liceo. Éramos “revolucionarios” que creíamos en unos ideales y peleábamos por ellos. Además, muchos de mis compañeros eran artistas, pues había club de lectura, teatro, danza, etc Mucho más cultos que los del colegio británico, por ejemplo. Pero como aquella generación –tengo 30 años- parece que ya no existe.

10.- ¿Volverás al Cerro?

La posibilidad de volver es complicada. Me encantaría poder comprarme una casa en la playa, pero no para vivir. No podría tener a mis hijos allí. Hace mucho que no me paso por allí, pero cuando voy lo veo peor y me da lástima. De lo que era a lo que es…

11.- Me gustaría cerrar la entrevista con una sonrisa, aunque no la hayas escondido en ningún momento, pues en el Cerro no es todo negatividad. Tiene su atractivo y quién mejor que tú para que nos indiques que lugares conocer, si la viajera decide visitarlo.

Aconsejaría visitar la fortaleza, fue un punto estratégico para proteger el puerto durante la colonización de América, y la playa. Y que no se te olvide dar un paseo por Vaz Ferreira, el parque más bonito de Montevideo, el lugar que más extraño y donde me encantaría volver una y otra vez.

Además, cómo curiosidad te diré que todas, o casi todas, las calles del Cerro tienen nombres de países y/o provincias del mundo. Y es que al ser un barrio de inmigrantes (mayoritariamente: vascos, armenios, lituanos y elénicos) ponían “su procedencia”. De hecho, yo vivía en una calle que seguro reconocerás: Vizcaya, tu tierra.

 

Autora

¡Hola! Soy Miryam periodista digital, blogger y creativa. Trabajo en EscapadaRural.com, me gusta la gastronomía, soy del Eibar, no pierdo la sonrisa y pertenezco a Barcelona Travel Bloggers. Mi pasión es viajar, así que si buscas recomendaciones, consejos, destinos y un poco de humor este es tu sitio. ¡Bienvenid@s!

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