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10 cosas que haces después de llegar de un viaje

Los humanos somos de costumbres fijas. Automáticamente repetimos gestos y conductas que perfilan nuestro carácter y manera de ser.

Yo, por ejemplo, siempre que regreso de un viaje (no me refiero a una escapada de fin de semana) realizo mi particular ABC. Quizá sea el subconsciente quién me incite a ello, pero, la verdad es que, lo hago instintivamente.

Continúa leyendo para averiguar las 10 cosas que haces después de llegar de un viaje. Quizá sea la única que actúa inconscientemente y esta lista, simplemente, sirva para reírnos un rato. No obstante, déjame que lo ponga en duda. ¡Anímate y describe en los comentarios tu hábito a la vuelta de un viaje! 😉

1.- Comer tortilla de patatas

La mayoría de las personas el plato de comida española que más añoran cuando residen en el extranjero o han viajado una larga temporada por el mundo es el jamón. Sin embargo, mi paladar lo que más extraña es la tortilla de patata (cocina en casa, por supuesto). Así que, cada vez que vuelvo de mis viajes me zampo una rica tortilla de patatas.

Tortilla de patatas: adondequieraquevaya.com
Es un buen aliciente para no deprimirte tan rápido

Creo que a esta costumbre me aficionaron mis padres, ya que cuando vivía con ellos sabía que al llegar a casa me estaría esperando LA TORTILLA. Ahora me la hago yo, y, la verdad, es que no me sale nada mal.

2.- Dormir en tu cama

¡Tú cama! Esa de la que te acordabas cuando el albergue en el que dormías se correspondía a los 8 euros que habías pagado por él. Esa que tan cómoda es y en la que ya tienes la figura del de tu cuerpo moldeada.

En ella pasarás, a tu regreso, los dos primeros días. El primero para soportar el jet lag. Y el segundo para descansar todo lo que no has descansado en tus “vacaciones” (sí, es una incongruencia, pero las vacaciones las empleo para no dormir, visitar lo máximo posible y exprimir cada minuto como si fuese el último). Desearás tener una semana de fiesta extra para no salir de tu cama.

3.- Ir a la peluquería

Sí tengo necesidad de ir a la peluquería y el verano está cerca espero para irme de vacaciones. No merece que vaya de antemano, pues las puntas se me van a romper sí o sí. Y tal y como están los precios de las peluquería, por lo menos en Barcelona, lo mejor es ser práctica y esperar.

No veas lo que mola sanear el pelo después de pasarte medio verano en el agua y con moños. Además, el sol siempre es traicionero y te estropea todo (cuidado, que igual también tienes que visitar al dermatólogo a la vuelta del viaje).

10 cosas que haces después de llegar de un viaje. A donde quiera que vaya
El moño, mí mejor compañero viajero

4.- Darte una buena ducha

No es que no me duche en mis viajes, pero cuando los baños son compartidos y rarunos te duchas rápido y corriendo. Sin miramientos.

Por ello, al llegar a tu domicilio, deseas darte una ducha como Dios manda, y si tienes bañera, un baño relajante es el momentazo del día. ¿A qué apetece muchísimo? Estás media hora bajo el agua –luego la factura se ve afectada-, te lavas el pelo con champú y le aplicas la súper mascarilla hidratante. Exfolias la piel con el guante crin. Te enjabonas de arriba abajo con un gel que huele a brisa marina. Al salir te das crema hidratante o aceite de almendras y te envuelves en el albornoz de toda la vida (el de Snoopy).

Todo este ritual, obviamente, acompañado de música que has oído durante el viaje, para no olvidar de golpe los maravillosos días que has vividos.

5.- Hacer lavadoras

Tengo que admitir que me cuesta deshacer la maleta que utilizo en mis viajes cortos. Hay temporadas que viajo mucho por trabajo y al final es un coñazo andar con la maleta para atrás y para delante. Puede quedar aparcada días en algún rincón de la casa.

Sin embargo, al regreso de un viaje como Tailandia, Jordania, Islandia, etc sé que todo lo que hay en el interior de la mochila va directamente a la lavadora. Siempre intento viajar con lo mínimo, así que lo que llevo lo utilizo bastante. Puede que esté varios días poniendo, colgando y retirando ropa del tenderete. Es un rollo, pero es lo que hay.

6.- Vestirte “normal”

Cuando hago la mochila para irme de viaje no me fijo en los modelitos que voy a lucir en las fotos de instagram. Siempre meto ropa cómoda y trotera. No me llevo mis mejores galas al desierto de Wadi Rum, ni manoletinas/zapatos para visitar Islandia.

Así que, cuando regreso y guardo las botas y las mallas deportivas y me visto con falda o pitillos negros y blusa me siento rara. Abandonar mi estado de “me importa un bledo como voy vestida, pues hoy no tengo reunión de trabajo” es complicado hahaha. Además, si me plancho el pelo y me pinto los labios parezco Claudia Schiffer, ¿no crees?

Vestimenta para visitar templos en Tailandia
Como blogger de moda no tengo futuro jaja

7.- Mirar la web del banco

Ya podía ser gratuito esto de viajar, eh. ¡No estaría mal! Pero siendo realista viajar cuesta y dependiendo el país que visites más. Así que, el presupuesto es un factor clave para saber hasta donde puedes llegar –nunca mejor dicho-.

No soy de las típicas que anota en un cuadernillo cada céntimo que sale de mi cartera o cada pago que realiza con la tarjeta. Sí que es cierto que me gusta controlar lo que gasto, pero hasta llegar a casa no entro en mi usuario del banco (también lo hago por precaución. Nunca sabe quién está detrás de cada wifi). Y cuando entro: ¡SORPRESA! Puede ser para bien o para mal, pero… Hay veces que es mejor no mirar y pensar en lo bien que te lo has pasado 😉

8.- Planear el siguiente viaje

Si eres de las que te gusta viajar y no te conformas con un mes de vacaciones al año regresas a tu casa con un bajón importante. Teniendo en cuenta que has apurado los días de fiesta y que con el jet lag vas al día siguiente a trabajar.

¿Te extraña que instintivamente pienses en nuevo destino al que viajar? Es que si no tengo una ilusión viajera es difícil continuar en la rueda de la rutina: desayuno, trabajo, inglés, cama. Noooo, puede ser. Abre el mapamundi y sueña, el mundo está a tus pies. Yo ya tengo destino para 2017 😉

Los cuadernos viajeros tienen que echar humo de todas las propuestas de destinos que tienes en mente. Anótalos, seguro que en algún momento se hacen realidad. Además, el proceso de búsqueda de información e ilusión por poner pie en tierra firme es muy guay.

9.- Ir de birras con las amigas

Qué sería de un viaje si a la vuelta no cuentas a tu vecindad, familia, compañeros de trabajo, amigas, etc lo requetebién que te lo has pasado. Sabes que te han visto disfrutar como nadie por las tropecientas mil fotos que has subido a todas las redes sociales, peroooo siempre hay algún detalle que te has dejado en el tintero y que con unas cañas de por medio acaba saliendo.

De cervezas con las amigas. A donde quiera que vaya
“Buenas costumbres” :)

A las 22:00 donde siempre (no te engañes llegarán tarde, sino algo habrá cambiado)

La primera caña

  • Amigas: ¿Qué tal? ¿Te ha gustado? ¡Las fotos guapísimas! ¡Qué envidia yo el año que viene también quiero!
  • Tu: Todo genial. No quería volver. El país una pasada. Tenéis que ir.

La segunda caña

  • Tu: Ahora ponerme vosotras al día, ¿ha pasado algo interesante?
  • Amigas: Pues es que ahora mismo no recuerdo así nada especial. La verdad que no, todo como siempre.

Tercera caña

  • Amigas: flipa, no sabes que liada el sábado a la noche. ¿Sabes quiénes lo han dejado? ¿Sabes qué X se casa? El otro día no sabes que risas nos echamos con… Fuimos a cenar todas a tu sitio preferido.
  • Tu: *nota mental ¿Tengo más historias que contaros, callar pesadas? Dientes, dientes!!!

10.- Visitar al Señor Roca

Vamos hablar claro, aunque sea un tema escatológico. Hay personas que sufrimos en los viajes largos, pues podemos estar días y días sin ir al baño. Así que, cuando regresamos a casa no es que sea una costumbre o un hábito hacer de vientre, se convierte en una obligación.

Acudes al cajón de las medicinas o al de los remedios caseros y tomas cualquier medida para expulsar lo que llevas dentro. Aunque tengas que estar horas conversando con el Sr. Roca. Además, en casa con la confianza de todos los días y en petit comité es más sencillo todo.

¿A quién le sucede? ¿Quién sufre en silencio (parece que hablo de hemorroides hahaha)? Qué levante la mano con valentía. Es más común de lo que sospechamos.


¿Qué 10 cosas haces después de llegar de viaje? ¡Cuéntame!

Autora

¡Hola! Soy Miryam periodista digital, blogger y creativa. Trabajo en EscapadaRural.com, me gusta la gastronomía, soy del Eibar, no pierdo la sonrisa y pertenezco a Barcelona Travel Bloggers. Mi pasión es viajar, así que si buscas recomendaciones, consejos, destinos y un poco de humor este es tu sitio. ¡Bienvenid@s!

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12 comentarios sobre “10 cosas que haces después de llegar de un viaje

  1. Yo lo de la tortilla de patata siempre la hago en vacaciones, en la cocina de algún albergue o en algún hotel en el que en la habitación tenga también cocina, no puedo aguantar tanto tiempo sin ella. Y lo de pensar en el destino para las siguientes vacaciones también lo hago, ya tengo pensado el destino del verano del 2017.

  2. Yo creo que la visita al Sr Roca es lo primero, hacer una buena tortilla de patatas es otra cosa que cae más pronto que tarde, mirar tu cuenta bancaria lo mismo, y suele ser decepcionante!, hacer lavadoras otra de las cosas siguientes, y tomarme una estrella pues también. 🙂

    Muy chula tu página Miryam!

    • Gracias David por tu comentario y tus palabras 🙂 Los lectores, también, me han comentado que suelen hacer álbumes de fotos y la compra (importante para subsistir hahaha)

      ¡Saludos!

    • hahahahaha la cuestión de ir con unas pintas de campeonato es que me siento estupenda y divina de la muerte ¡Me siento bien!

      Lo de las rastas todavía no me ha pasado, pero a Tailandia se me olvidó llevar peine y estuve sin peinarme 15 días. Y sin ningún problema. Descubrí que tengo un pelo fuerte, a prueba de todo 😉

      ¡Saludos!

  3. Pues yo supongo que hago más o menos las mismas cosas, aunque en vez de ducharme como cosa especial me doy un baño muy caliente en la bañera, costumbre que aprendí en Japón hace casi 30 años, porque ducharme durante los viajes suelo hacerlo a diario, excepto cuando me iba de trekking por el Himalaya a finales de los 70 en los 80, porque entonces no había albergues y dormía en cabañas de pastores o en cuevas. y me pasaba 15 días o más sin apenas lavarme. Y también en el último en que hice en 2011 al Nanda Devi (un lugar recóndito y apenas conocido).
    De visitas al Sr. Roca o en plena naturaleza apenas he tenido problemas, ni apenas diarreas ni lo contrario. Cuestión de mucha higiene, suerte y vigilar lo que comes. Tuve un par de giardisis en Nepal, pero en India en 14 viajes, nada. Claro que nunca he ido en época de monzones que es lo peligroso.
    En vez de tortilla de patatas, abundante pescado, excepto si vengo de Japón o Corea, y en vez de cervezas, Rioja, Ribera, Cariñena o Campo de Borja. Y mirar las fotos, seleccionar, photoshop rápido, ofrecer reportajes y sí, pensar en el próximo viaje.

    • Hola Francisco, veo que que algunas de las cosas compartimos.

      Yo a mí vuelta no suelo seleccionar rápidamente las fotos. Inconscientemente las suelo dejar reposar, al igual que los recuerdos.

      Gracias por pasarte.

  4. Si te digo la verdad y solo me tuviera que quedar con una, sería la 4. He pasado miserias “duchísticas” en algunos viajes, y dios, cómo se echa de menos una ducha con agua calentita, con presión… Y yo que tengo el pelo larguísimo, cuando toca ducha sin presión, me las veo y me las deseo. Con respecto al resto, me suelo acostumbrar bastante rápido a las camas, a la comida y el tema escatológico es prueba superada 😉 A la vuelta, una quedada con amigxs, ya sea para tomar algo o para un café, también suele ser un must. Y bueno, en esas quedadas suele caer la pregunta: “¿y cuál será tu siguiente viajes?”, así que a dejar volar la imaginación (con miramiento por el bolsillo y las ganas de), así que la 8 está también muy presente. Muy gracioso el post Miryam!

    • Gracias por pasarte por aquí guapa!!

      La verdad es que somos bastante todoterrenos y nos acostumbramos a todo, pero entiendo que con pelo largo y poca presión es un rollo el tema duchas. Y la cama (como me han dicho por twitter) son cosas que se agradecen al regresar.

      Aunque, no por estos pequeños matices va a dejar una de viajar, ¿no? 😉 ¿Cuál es tu próximo destino?

      ¡Saludos!

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