Entrada de Auschwitz II, llamado Birkenau

Miedo a los recuerdos del pasado, Auschwitz

Torre de vigilancia, Auschwitz
Visualizando lo que años atrás pasó en ese lugar

Se oye el susurro del viento, el aliento de los árboles y la soledad junto con la oscuridad del atardecer invade todo tu cuerpo. No tienes frío ni calor, no sonríes, pero tampoco lloras. Tu rostro con una mirada fija al infinito, apenas cambia de expresión. Y cuando llega el momento de regresar a casa; no hay palabras, ni sonidos, ni apenas fotos.

Conoces su historia, porque para muchos todavía es una herida sin cicatrizar. Para las nuevas generaciones es el pasado, algo confuso y vago que por obligación lo estudian en el colegio. Sin embargo, es el presente para muchas familias que aún no pueden olvidar.

Entrada de Auschwitz II, llamado Birkenau
Entrada de Auschwitz II, llamado Birkenau

No cobran la entrada, pero pagas algo ínfimo para que una guía te narre lo sucedido en Auschwitz y Birkenau, ambos campos de exterminio.

Cuando la guía se presenta diciendo que es polaca, se te encoge el corazón y respiras hondo. Aún más, cuando sabes que ese es su trabajo, que lleva años realizándolo. El detalle más sorprendente de la visita lo protagonizó ella, la guía polaca que nos hablaba en español; sin darse cuenta a medida que avanzaba la visita se le iban iluminando los ojos. No derramó una lágrima y puso la mejor de sus sonrisas. (Es su trabajo pensaréis, pero poneos en su lugar…)

En un momento dado, es inevitable mirar a la pared, a todas esas fotografías que cuelgan y dónde figuran: los nombres, apellidos, nacionalidad, profesión, y día de ingreso y muerte de las personas que llegaban a Auschwitz. Si te detienes, tan sólo un minuto, te das cuenta que muchos fallecieron al día siguiente de su ingreso, o a los tres días, o a las cuatro semanas… que las condiciones eran tan extremas que muchos no cumplían el mes dentro de este infierno. También hay montones de fotografías de niños y niñas en esa pared, pobres.

Alambradas de Auschwitz
Alambradas del campo de concentración en 2012

¿Y tú qué haces cuando estás allí?, ¿cómo te quedas?, ¿qué sientes?

Es difícil de expresar. El recuerdo lo tengo muy presente. Fue un viaje Erasmus a Cracovia. Una excursión relámpago, el 1 de diciembre de 2011. No sabíamos como llegar a los campos de exterminio, así que fuimos a la estación principal de trenes de la ciudad y nos metimos en el primer tren que nos llevaba hasta el lugar. Bajamos en una estación medio abandonada, sin indicaciones. Vimos un bar y preguntamos. Anduvimos y anduvimos. Pasamos por pueblitos de cuatro casas, donde la gente nos miraba desde sus puertas. Hicimos la visita, terminamos y para el hostel. Eran las 15:00 horas, ya era de noche y el frío era espantoso.

¿Ahora qué?

Yo sigo leyendo libros de historia que son los que me gustan. Recientemente he leído, La biblia de barro y Dime quien soy, de Julia Navarro. Trata estos temas, lo intento visualizar, dejarme llevar, pero hoy todavía me parece imposible que la humanidad hiciera algo así. Ahí lo dejo.

*Te recomiendo visitar la ciudad de Cracovia, tiene un centro histórico muy bonito, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO (en época navideña celebran un mercadillo genial, dónde puedes encontrar infinidad de detalles preciosos). Y si tenéis la oportunidad de realizar una excursión a Auschwitz hacedlo, una vez en la vida deberíamos de ir. Se trata de una dosis de realidad.

Miryam Tejada

Autora

¡Hola! Soy Miryam periodista digital, blogger y creativa. Trabajo en EscapadaRural.com, me gusta la gastronomía, soy del Eibar, no pierdo la sonrisa y pertenezco a Barcelona Travel Bloggers. Mi pasión es viajar, así que si buscas recomendaciones, consejos, destinos y un poco de humor este es tu sitio. ¡Bienvenid@s!

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6 comentarios sobre “Miedo a los recuerdos del pasado, Auschwitz

  1. Miryam… me has hecho recordar mi paso por esos lugares. Lo tremendo de estar allí, frente a uno de los capítulos más tristes de la historia de la humanidad. Ver maletas, gafas y hasta dientes… comprobar que casi no les daban de comer… E imaginar paseando a solas por aquellos pabellones de Bikernau lo duro que debió ser todo. La crueldad llevada al extremo… Y lo triste es que siguen pasando cosas así…

  2. Yo no he estado aún pero leyendo este post uno se siente pequeñito al pensar en la barbarie de la humanidad. Y tan sólo hace setenta años de esto. Has logrado transmitir el silencio con tus palabras, has transmitido verdad.
    ¿Algún día el ser humano aprenderá de verdad? o es inherente a la condición humana que ocurran cosas así, me dejas pensando en ello…

    • Lamentablemente, creo que este es otro terrible episodio más en la historia de la humanidad. En muchas partes del mundo hay conflictos diarios que acaban con los derechos humanos de personas inocentes. Vivimos en un mundo incomprensible. Como incomprensible es hasta donde puede llegar la maldad de una persona… A mí también me dejas pensando…

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